viernes, 21 de agosto de 2009
Debajo de las ciudades, de los grandes edificios y rascacielos, hay historias que pasan inadvertidas a los ojos de la mayoría. Una de ellas es la de los niños y niñas que viven en la calle. Son los "príncipes del silencio" de la oscuridad y de la noche. Millones de menores viven en las calles, abandonados a su suerte, olvidados.El niño de la calle ha cortado todo contacto con su familia. No es cierto que no tenga familia. Simplemente ya no la tiene en cuenta. La mayoría de estos huérfanos sociales huyen de sus casas, de familias desintegradas, hijos de padres alcohólicos o drogadictos, que prefieren la calle al hogar.
La noche es el momento más peligroso para los Príncipes del silencio, en la miseria de la jungla y del hambre. Los más pequeños se esconden de los más grandes porque temen que les puedan quitar lo poco que poseen y además tienen que esconderse de la policía que los considera casi siempre como unos delincuentes y de los violadores, es por ello que los niños y niñas de la calle son victimas del maltrato policial, la ilegal detención en comisarías, las violaciones y torturas dentro de los establecimientos. El poder y la autoridad son ejercidos en forma violenta y arbitraria, haciendo uso excesivo de los castigos físicos, el abuso emocional y sexual.
Su vida está en peligro en la calle y hay que cortar con su manera de vivir : en la calle el menor muy pronto vacilará entre la delincuencia, la droga y la prostitución.
Catástrofes sociales (corrupción, mala gestión de recursos)
Catástrofes políticas (guerra, conflicto civil, conflicto étnico)
Catástrofes naturales (hambre, inundaciones, terremotos)
Ruptura familiar
Colapso económico
Pobreza
Desempleo
Abuso de drogas y alcohol
Abuso infantil
La infancia es un tiempo para jugar, aprender, crecer, un tiempo en que todos los niños y niñas deberían tener la oportunidad de desarrollar sus potenciales y soñar con brillantes planes para el futuro.Es necesario señalar las condiciones denigrantes que sufren los niños y niñas de la calle; muchos de ellos por necesidades económicas familiares trabajan como vendedores ambulantes, abriendo puertas de taxis, recogiendo chatarra o participando de la "mendicidad” organizada, explotados por adultos que aprovechan las carencias y las situaciones de pobreza extrema de estos niños. Es por esta razón que estos niños y niñas viven en situación de alta vulnerabilidad, enfrentando el riesgo de ser explotados física, económica y sexualmente, llegando en ciertos casos a la perdida de sus vidas.
Estos niños y niñas no saben de otro juego que no sea la sobrevivencia. Su escuela es la calle; su maestro, la injusticia. Su futuro es un negro callejón de incertidumbre que podría acabar con sus vidas en cualquier momento.
En los niños y niñas de la calle, el consumo mayoritario es hacia inhalantes (pegamento para los zapatos y narcóticos de base solvente) fácilmente disponibles y baratos, aunque también es frecuente el uso de marihuana y cocaína, drogas que llegan a una parte del cerebro de los niños y niñas suprimiendo su hambre, el frío y la soledad, hasta llevarlos a la muerte repentina.
La mayoría han padecido palizas y abusos psíquicos y sexuales, por lo que han contraído enfermedades de transmisión sexual y el sida. A causa del uso de inhalantes tienen problemas físicos y enfermedades respiratorias, problemas gastrointestinales, problemas en la sangre, anemias plásticas o leucemia y problemas mentales, por la destrucción de las células del cerebro y otros tejidos orgánicos.
Además en estos niños y niñas, sucios y harapientos, que pasan hambre y duermen en la calle, son habituales enfermedades como piojos, parásitos intestinales y en la piel, neumonía, tuberculosis.
Además en estos niños y niñas, sucios y harapientos, que pasan hambre y duermen en la calle, son habituales enfermedades como piojos, parásitos intestinales y en la piel, neumonía, tuberculosis.
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